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THE STROKES-COMEDOWN MACHINE

27 Mar

¿Nuevo disco de The Strokes? Esta es la pregunta que muchos nos hacíamos hace solo unos meses con cara de sorpresa y un deje de desconfianza creciente. Después de un Angles (RCA,2011) que generó todo tipo de impresiones y opiniones, aceptado por muchos y odiado por otros pero nunca considerado un gran disco, la verdad es que cuesta no adentrarse en la escucha de su nuevo material sin como mínimo algo de pereza, la pereza de saber que no va a ser ni la mitad de bueno que sus dos primeros trabajos.

Pues bien, después de dos años los chicos han decidido reunirse (y esta vez de verdad, nada de grabar a distancia e intercambiar opiniones por email como hicieron en Angles) para tratar de volver a divertirse juntos y hacer música a la altura de su pasado. La pregunta que uno se puede hacer ahora leyendo esto es, ¿lo han conseguido? Eso es lo que trataré de responder en las próximas líneas compartiendo mis impresiones sobre su nuevo trabajo.

Pues bien, después de dos años los chicos han decidido reunirse (y esta vez de verdad, nada de grabar a distancia e intercambiar opiniones por email como hicieron en Angles) para tratar de volver a divertirse juntos y hacer música a la altura de su pasado. La pregunta que uno se puede hacer ahora leyendo esto es, ¿lo han conseguido? Pues ahí es donde la gente está opinando de manera desordenada, nos gusta, no nos gusta, no lo sé o muerte a la voz en falsete de Julian Casablancas…opiniones hay de todos los colores (viva el tópico) pero lo que está claro es que leyendo por internet aún no he encontrado ningún medio que diga claramente que le gusta el nuevo rumbo musical de los de Nueva York.

Entrando a escuchar el disco lo primero que notamos cuando empieza a sonar su primer tema, Tap Out, es que nos espera un álbum enfocado claramente a la corriente musical de los 80 llena de guiños a grupos de esa época. Esta sensación se interrumpe un poco con uno de los singles que nos anticiparon hace unas semanas, All the time, una canción que pese a no poder incluirla entre sus mejores canciones si que recupera el sonido inicial de la banda hasta el punto de ser un tema que nos podría recordar a New York city cops tema de su primer y genial Is this it (RCA,2001). Esta sensación desaparece de golpe con los primeros acordes de One way trigger, el otro de los singles que nos anticiparon, que podía ser un ejemplo de libro del intento de evolucionar de este grupo y las luchas que se encuentran por el camino entre el estilo de Casablancas, repleto de sonidos electrónicos y teclados Casios que ya disfrutamos en su disco en solitario Phrazes For the Young (RCA,2009), y el de Albert Hammond Jr. en el que destacan las guitarras. Se trata de una canción con una melodía alegre que vale, sí, recuerda demasiado al Take on me de AHA pero aun así se convierte en uno de los mejores temas del disco, pasando por empezar odiándola gracias a los falsetes de Julian a acabar disfrutándola gracias a esa melodía retro pegadiza.

El resto del disco sigue la tendencia marcada por los tres primeros temas, destellos de los mejores años de The strokes, que a estas alturas ya no parece descabellado reconocer que han pasado ya, acompañados con flirteos con el sonido ochentero y con el camino tomado por Julian en su etapa en solitario. De entre las canciones que nos recuerdan al pasado glorioso del grupo hay que destacar Welcome to Japan, en ella Julian recupera su voz desganada característica y el resto lo hace una muy buena melodía en la que todo suena perfecto, convirtiendo este tema en el mejor del disco y ganándose una plaza en un futuro recopilatorio de grandes éxitos del grupo. Junto con ella está 50/50, voces distorsionadas guitarras trabajando y rock que nos hace creer que aún hay esperanza, y Partners in crime un tema con mucho ritmo de los que merecen más escuchas, que nos despierta de nuevo y nos hace olvidar otros como 80’s Comedown Machine, balada que puede tener el honor de ser una de las peores canciones de la discografía, o Slow animals una canción de relleno donde solamente podemos destacar un buen solo de guitarra.

Al principio de esta crítica preguntaba si con este disco han conseguido no solo volver a parecer un grupo unido sino hacer música a la altura de su nombre. Pues bien tras escuchar varias veces Comedown Machine uno como mínimo no puede negarles las intenciones pero no deja de darle vueltas a la idea de que esto parece un CD de caras B, de pistas no seleccionadas de sus primeros discos juntamente con otras nuevas, en las que Julian ha tenido vía libre de experimentar con los sonidos ochenteros que tanto le gustan y sobre los que no se mueve nada mal. En definitiva, The strokes como todo gran grupo tiene discos buenos, no tan buenos e incluso malos y este lo podemos colocar entre los no tan buenos pero eso si, siempre nos dejarán en cada una de sus entregas dos o tres temas que podemos incluir en un buen grandes éxitos, como los que hacían los personajes de la gran película Alta Fidelidad.

Os dejo el vídeo que han preparado para presentar el disco con el single All the time, una bonita recopilación de imágenes de cuando realmente se lo pasaban bien:

VARRY BRAVA – DEMASIÉ

24 Feb

Colaborar con una página como Crazyminds (a la que os animo a entrar a través de http://www.crazyminds.es ya mismo si aún no lo habéis hecho) tiene grandes ventajas como en este caso darme a conocer un grupo que hasta ahora no había tenido oportunidad de escuchar, Varry Brava. El caso es que, pese a que yo aún no los conocía mucho, se trata de un grupo murciano que desde sus inicios en 2009 ha sido considerado uno de los grupos nacionales a los que seguir con atención, con reconocimientos de medios como Myspace. Con tan solo una maqueta (“Idolo”, autoproducida allá por 2009) y con mucho descaro lograron dar más de 80 conciertos algunos de ellos en algunos de los festivales más importantes del país como el SOS 4.8 del año pasado. Pues bien, después de conseguir tanto con tan solo una maqueta, esta semana han presentado su primer disco largo titulado Demasié.

Con esta presentación lo normal sería esperar de su disco debut un buen set de canciones siguiendo la línea de su maqueta, y la verdad es que cumplen las expectativas con creces con canciones gamberras al más puro estilo que marcaron tantos grupos españoles en los 80 con ese pop “pijo” con tintes de italodisco.

El disco consta de algo más de media hora dividida en 11 canciones entre las que podremos ver las dos caras del grupo, la gamberra y fiestera sobre la que el grupo se mueve libre y sin problemas y otra más pausada con baladas sobre las que parecen moverse con más dificultades.

En la primera de estas dos caras es donde encontraremos los grandes temazos del disco, desde la pegadiza No gires, canción que ya estaba incluida en la maqueta y que han depurado ahora bajo la producción de Raúl de Lara (productor también de Second), pasando por Calor, seguramente la mejor canción del disco y la que se convertirá en su sello de identidad con una melodía que se engancha como el calor de su título, o las muy bailables No te conozco y Radioactivo canciones todas ellas que encajan en cualquier fiesta y que han de ser el plato fuerte de sus conciertos.

Por el otro lado, y entrelazadas con estas canciones de estilo más descarado encontramos los temas más pausados pero siempre bajo el mismo sello de identidad como en el caso de Miedo o Disco, dos temas donde muestran sin complejos sus influencias del italodisco, o Confusión una de las canciones más lentas del disco pero con mucho estilo.

En definitiva, los murcianos nos muestran su tarjeta de presentación descaradamente divertida y gamberra, de escucha sencilla con instrumentos muy bien tocados y con unos temas que prometen un gran directo en la gira que empieza este mes de marzo. Os dejo con este temazo a ver si llega el calor:

MENDETZ -SILLY SYMPHONIES

3 Ene

Después de turrones, polvorones, comidas familiares varias, compras de regalos de última hora, 12 uvas a trompicones y demás folclore navideño llega el momento de volver a la normalidad y como no, de escribir sobre uno de los discos que más me ha acompañado estas últimas semanas desde su salida al mercado a inicios del pasado diciembre, Silly Symphonies de los catalanes Mendetz.

Este es el tercer disco de la banda formada en 2003 que saltó a la fama incluso antes de publicar su primer disco, con una maqueta colgada en myspace que les llevo de gira por festivales como el difunto Summercase o el BAM, para unos meses más tarde en 2006 publicar su primer disco de nombre homónimo, con su famosa Futuresex que se convirtió en un éxito internacional que les llevó al Reino Unido entre otros lugares. El disco aportaba sonidos frescos al indie patrio, rock electrónico que se aproximaba a Justice o Daft Punk en ocasiones pero mucho más guitarreros que éstos. Después de este notable debut, se atrevieron con un segundo disco (Souvenir, 2009) en el que siguieron experimentando con sus teclados Casio y las guitarras pero que no recibió el trato que merecía, quizá por una pobre promoción y seguramente también porque su sonido no encajaba en esos momentos, ya sabemos como de caprichoso el mundo de la música. Pero después de estos dos discos, no se han cansado de experimentar con sonidos electrónicos de ascendencia rockera que les ha llevado a publicar este Silly Symphonies, uno de los discos nacionales del año (ni más ni menos que número 2 en la lista de Crazyminds).

El disco en cuestión se ha hecho de rogar ya que estaba previsto para abril del pasado 2011 pero por una inesperada noticia decidieron posponerlo, y es que la cantante Gala (quien no recuerda el temazo Freed from desire) quería colaborar con ellos después de escuchar la versión de su tema que hicieron los catalanes en la gira de presentación de su segundo disco. Y sinceramente, ha valido la pena posponerlo para poder grabar un temazo rompepistas con Gala como es Escalera (espectacular el momento Gala de la canción). El disco está repleto de sonidos electrónicos de estilo retrofuturista como algunos quieren llamarlo, pero lo que más me gusta es que se nota que disfrutan con lo que hacen y eso se nota en canciones divertidas en todo momento, desde las melodías hasta las letras, y sino escuchar canciones como Spam (de la que no desvelaré la letra para no fastidiaros), Hap your clands con un estribillo más que pegadizo o Plasticine, una canción verdaderamente redonda con mucha fuerza.

Así que os invito a disfrutar de un disco divertido del que se aprovechan todas las canciones y para muestra el video de Plasticine, donde podemos ver a uno de los hombres del año, Miguel Noguera (para algo el teclista de la banda es Jan Martí, el hombre detrás de Blackie books que es quien edita Ultraviolencia del propio Noguera):

LA CASA AZUL – LA POLINESIA MERIDIONAL

12 Dic

Mucha gente, muchísima, conoce a La Casa Azul desde su intento fallido de llegar a Eurovisión aquel año de Chikilicuatre y su disco La revolución sexual, pero para mí hablar de La casa azul  es hacerlo de una pequeña parte de mí, de un grupo que descubrí hace ya unos cuantos años (siempre parece que son menos de lo que realmente son y es entonces cuando dices, uffff) y que me ha dado grandísimos momentos musicales hasta el punto que el nombre de este blog está extraído de la letra de una de sus canciones. Dicho esto, podéis pensar que esta va a ser la crítica más subjetiva de todas las que he hecho pero la verdad es que creo que no es así. Precisamente cuando uno valora algo o a alguien, como en este caso musicalmente hablando a Guille Milkyway, le exige más que a nadie o al menos eso he hecho yo con su nuevo disco, La polinesia meridional.

En este disco Guille no busca evolucionar, ni mucho menos dar un vuelco a su sonido, sino perfeccionar ese sello de identidad que es su música pop alegre y sencilla homenaje al sonido disco de los 70 y especialmente a la música japonesa de por entonces. Con ese objetivo en mente ha compuesto temas llenos de las tristezas del día a día del siglo XXI en el mundo occidental (estrés, inseguridad sentimental y miedo a madurar) envueltas por unas melodías tan simples como positivas y pegadizas que ayudan a verlo todo desde otro punto de vista mucho más alegre.

Negar que esta música gira entorno a una producción excesiva y llena de sonidos enlatados que parecen sacados de una serie de dibujos animados sería absurdo, pero también lo sería (y con un resultado peor, creedme) quedarse en esa capa exterior y no sacudirse de prejuicios para darle una oportunidad a un disco superbailable y divertido como pocos con canciones como la que abre el disco, Los chicos hoy saltarán a la pista, ¿Qué se siente al ser tan joven?, Europa superstar con la crisis de fondo como temática o la que para mí es la mejor canción del disco y una de las mejores de su discografía con una base muy discotequera, Colisión inminente (si os conseguís sacar el estribillo de la cabeza me avisáis). Pero no solo hay temas llenos de color y alegría, también hay otros como el que da nombre al disco, La polinesia meridional, canción tranquila melódicamente redonda que te transporta a una imaginaria puesta de sol o La vida tranquila, con una letra genial donde Guille se sincera con sus manías y con la genial colaboración de Silvia del grupo Niza.

En definitiva, uno de los discos que más he estado esperando desde hace tiempo y que pese a los continuos retrasos que ha sufrido en su fecha de lanzamiento cumple con creces con las expectativas que en mi caso eran muy altas tratándose de quien se trata. Un disco que funciona como evasión, una maniobra de escapismo de nuestras oficinas a un mundo sencillo y feliz.

JUSTICE – AUDIO,VIDEO, DISCO

19 Oct

Hablar de Justice sin mencionar a Daft Punk es completamente imposible y eso es todo un halago para estos franceses. Eso sí, aunque se parezcan y Justice nazca de la sombra de los primeros, tienen matices bien distintos y este disco es un paso adelante en esta diferenciación: Justice no solo quieren vestir como rockeros sino que quieren serlo, lo suyo es el electrorock. En su anterior trabajo (Cross, 2007) y en las diferentes sesiones en discotecas y conciertos, ya intuíamos este estilo pero en este nuevo trabajo destacan más que nunca guitarras distorsionadas, voces que recuerdan a los grandes grupos de la historia del rock como AC/DC y melodías que nos llevan por momentos a la época dorada del rock, eso si todo pasado por el filtro de la electrónica marca de la casa.

El disco empieza con Horsepower, una canción que recuerda a la banda sonora de cualquiera de los grandes videojuegos de la pasada década para seguir con Civilization, una canción con esa épica tan Justice que mostraron en su anterior disco. Después de este inicio continuista nos encontramos con Ohio, seguramente la canción más pobre y prescindible del disco.

Pero esto solo era un espejismo que desaparece rápidamente en cuanto empiezan los acordes de uno de los grandes momentos del disco con el dúo de canciones Canon(primo) una especie de introducción acústica de medio minuto a Canon, un verdadero hit guitarrero que es la presentación por todo lo alto del giro que nos presenta el disco a partir de ahora hacia el electrorock.

Este giro se acaba de completar con On’N’On, una canción cuya primera escucha impacta pero sin duda uno de los temazos vocales del disco, la canción más ochentera del disco  con un rollo que al principio cuesta pero que gana con las escuchas, una de mis favoritas. Todo un acierto lleno de matices y melodías perfectas, una de esas canciones que crecen como gigantes con las escuchas.

Llegados a este punto entramos a un pequeño descanso del disco con dos temas acústicos dominados por la guitarra, Brianvision y Parade, esta última la más guitarrera, puro rock instrumental que es una declaración de intenciones del cambio que este disco supone en su estilo.

Pasada esta pausa, los franceses siguen el estilo de la anterior On’N’On con Newland, otra de sus canciones rockeras con un sonido muy AC/DC desde los primeros acordes que se van acelerando hacía mitad de la canción con una melodía muy resultona. Y antes de acabar el disco nos han preparado un temazo como es Helix, el hit indiscutible del álbum en el que abandonan el rock para recordarnos nuevamente a los mejores Daft Punk. Después de esto, el disco acaba con Audio,video,disco otro gran tema electrónico quizá algo falto de ritmo y por tanto carne de un buen remix que seguro que no tardará en llegar.

En definitiva un disco que puede decepcionar a los que esperaban un disco continuista con su anterior “Cross” que rompió las pistas de baile, pero que para mí es rompedor y eso es lo que se les tiene que pedir a un grupo como este para separarse de la sombra de sus mentores, aunque también es verdad que sus mejores momentos es cuando tocan su lado más electrónico que ya conocíamos.

Os dejo con Helix, pero recordad que en la lista de reproducción de la derecha de esta página podéis escuchar antes que nadie todo el disco, que sale a la venta el 24 de este mes.