ENTREVISTA A GUILLE MILKYWAY DE LA CASA AZUL (1ªPARTE)

25 Jun

El pasado diciembre La Casa Azul publicó su último disco, La Polinesia Meridional, convirtiéndose este en uno de los discos nacionales del año. Ese disco lo comenté por entonces aquí con mucho cariño y ahora he tenido la oportunidad de entrevistarlo gracias a Crazyminds, la revista online musical en la que colaboro y a la que tengo que agradecer la oportunidad de brindarme momentazos como ha sido este, poder hablar tranquilamente con uno de mis artistas favoritos desde hace años, Guille Milkyway.  Durante algo más de 40 minutos hemos podido charlar  sobre el disco, su evolución musical y especialmente sobre la pasión por la música y su particular manera de entenderla. Fue todo un placer poder compartir una conversación que se alargó más de la cuenta, y es que si te sientas a hablar con Guille de música, ¡puedes pasarte días! Os dejo con una selección de lo mejor de la charla.

La entrevista la podéis leer en crazyminds o aquí a continuación.

Recuerdo que la primera vez que hablamos, hace casi 10 años en un bar de Barcelona (el Sweet Bar) en el que habías ido a pinchar, había no más de 15 personas, hoy sin duda eso sería imposible de repetir, ¿Cómo recuerdas esa época?

Guille Milkyway: Bueno no te creas, según como plantees las cosas eso puede pasar pero supongo que lo dices en cuanto a que el grupo ha ganado en aceptación. Pero bueno  yo todo esto lo he vivido de una manera muy muy natural. Hay una parte muy importante en todo esto y es que yo siempre intento tener muy presente que mi trabajo creativo no debe depender nunca de si le interesa a más o menos gente, porque esto tan pronto sube como baja y si uno tuviera que estar permanentemente modulando el tono según la cantidad de gente que hubiera sería una locura.

En cuanto a lo que te decía de depende es que bueno, posiblemente hoy podría suceder que yo volviera a pinchar en un local como Sweet bar  en una sesión de tarde tranquila o estar allí de residente una vez a la semana o cada dos y que al final la gente que estuviera allí no fuese mucha gente, a lo mejor mucha gente te viene a ver en directo o mucha gente escucha tus discos pero no a toda la gente le interesa una sesión de bossa-nova.

Esa misma noche recuerdo que me comentaste que habías vuelto de Japón y que era una pasada, que allí la gente se volvía loca con tu música, ¿cómo está funcionando por allí el último disco?

G: Bueno la verdad es que no tengo ni idea porque como los discos nos funcionan en general… (risas). Antes era más fácil analizar estas cosas porque yo me acuerdo que igual un 20% de lo que vendíamos venía de Japón, Corea del Sur y Singapur. Pero hoy en día ese tipo de análisis no los puedes hacer porque apenas se venden discos. Lo que si que tengo claro es que para nosotros a nivel logístico es muy complicado trabajar en varios mercados a la vez porque somos un grupo pequeño, en un sello pequeño llevado por muy poca gente y se tienen que concentrar los esfuerzos en algún sitio. Me acuerdo que en algún momento con el sello tuvimos esta conversación y concluimos que no podíamos desarrollar al grupo en el mercado asiático. Y la verdad es que es una pena porque para mí…nose, es que parece que siempre se obvie lo pequeño, para mi ir a Japón y estar tocando en una sala con 500 personas es un impacto fuerte, pero posiblemente es una cosa muy pequeña. Y eso es lo mismo aquí, toda la vida ha parecido que todo lo que no sucede en el mainstream parece que no exista a veces, que sea muy underground y las cosas no son así, las cosas pequeñas también pasan. Y en Japón un poco la sensación fue esa, recuerdo que la primera vez que llegamos allí pinchábamos en una sala muy chiquitita, donde a lo mejor había solo 100 personas pero fue todo tan intenso, una explosión emocional tan fuerte que lo vivimos como el fin del mundo. Y para mi ese es el tipo de cosas que suelen ser muy reconfortantes, independientemente de que haya 20.000 personas o haya 20 la intensidad con la que se viven las cosas es lo que lo hace de verdad. Por ejemplo en esta gira hubo un concierto en Granada donde no fue mucha gente, a lo mejor éramos 300 personas pero fue uno de los conciertos en el que mejor me lo he pasado de toda la gira, fue súper intenso y eso es lo que a mi me hace feliz.

¿Qué parte de tu mundo te gusta más la de la composición ya sea para televisión, anuncios o cine o bien el proyecto de La Casa Azul, y cuáles son sus ventajas e inconvenientes?   

G: Bueno son cosas muy diferentes, digamos que están las cosas por encargo y las que no y dentro de la de por encargo lo dividiría entre los encargos con un contenido artístico importante y los que no lo tienen y por lo tanto no tienen implicación emocional. Por este orden evidentemente los que prefiero son los que tienen más implicación personal no de encargo, luego los que son más o menos de encargo con implicación emocional y por último los encargos sin implicación emocional. Lo que pasa es que curiosamente de los que uno menos puede prescindir es de lo que no tienen mucha implicación, y uno tiene que ser muy cauto en esto y yo al menos hace algunos años hice como una especie de lista en una hoja de papel con lo que podía hacer y lo que no para poder vivir tranquilo, sin sentirme culpable. Yo es que creo que tengo una responsabilidad porque tengo la suerte de poder dedicarme a esto y entonces no sería justo ni éticamente aceptable si decidiera tirar todo eso por la borda haciendo solo cosas que no me implican ni emocional ni artísticamente. Pero a veces tienes que hacer lo otro, porque se necesita una fuente de ingresos y más hoy en día. Por eso muy importante tener un equilibrio, en mi caso intento no hacer más de dos trabajos al año que no me aporten mucho y no mi impliquen y dedicar el resto a lo que si que me implica.

Por otro lado la historia de la música esta llena de artistas que han hecho mucha música comercial y eso con el tiempo forma parte de la cultura pop aunque lo que inicialmente dispare eso no sea muy aceptable desde el punto de vista artístico lo cierto es que eso al final sobrevive al margen del motivo por el que se hizo, como por ejemplo a mi me encanta una canción de Roger Nichols y Paul Williams, We’ve only just begun que la cantaron los Carpenters y resulta que esa canción se hizo para un anuncio de una compañía de seguros y si realmente fuésemos muy puristas la canción no seria disfrutable, pero a mi me aporta y eso puede pasar con alguna canción que yo haga por encargo. Pero bueno, lo que está claro que en el mundo ideal posiblemente yo decidiría al 100% todo y ahora cosas que yo no acabo de decidir.

Hace unos años afirmabas que te costaba mucho pasar de los comentarios en los que llamaban ñoña a tu música, que estabas a la defensiva ante estas cosas y siempre tratabas de justificarte. En mi opinión, esto ya es parte del pasado, te has ganado el respeto del panorama nacional, ¿qué opinas tu?

G: La verdad es que no hago un análisis de si tengo más credibilidad ahora que antes, yo siempre he creído que la persistencia en la apuesta creativa de cada cual es lo que hará que uno sea creíble. Puede que ciertos clichés o expresiones artísticas de entrada no vayan a tener un apoyo a nivel de credibilidad y verse valoradas respecto a otras, pero la persistencia sobretodo en el tiempo hace que al final en general se entienda que aquello es real y que nadie está intentando hacer un papel ni es un hype sino que simplemente uno hace lo que quiere hacer independientemente de la forma que a veces puede parecer poco creíble.

Aunque pese a que como te digo no hago mucho el análisis, la verdad es que si que percibo un poco de relax a la hora de esto pero sobretodo lo que he hecho es un trabajo muy personal porque lo que no puede ser es que a mi todo me afecte porque si no es que uno no vive tranquilo. Yo soy súper consciente de que mi música puede irritar a mucha gente igual que a mi o a ti no nos gusta mucha otra y otra nos parecerá maravillosa porque la percepción de la expresión artística es íntimo e intransferible. Lo que si que es cierto  es que antes era diferente, yo me tuve que aplicar mucha disciplina a la hora de empezar a entender que no podía estar justificándome por todo y de que las cosas no me podían afectar tanto entonces yo hace ya muchos años opté por no leer nada nunca más sobre mi en la medida de lo posible, ni leer ni escuchar. La decisión la tomé hace años cuando estuve a una especie de terapia porque soy una persona hipocondríaca y a pesar de que la hipocondría parece algo divertido pues hubo una época de mi vida en la que lo pasé muy mal y me afectaba en el día a día hasta el punto de que no me levantaba de la cama. Entonces estuve haciendo terapia debido a esto y recuerdo que la persona con la que estaba me decía que sobretodo no mirase nunca nada en internet sobre una enfermedad y en ese momento decidí que debía aplicar lo mismo en la música y desde entonces no he buscado nada acerca de mi en internet ni he leído nada en ninguna revista ya sea bueno o malo, porque lo bueno a veces puede tener un doble impacto puede ser una cosa muy amable y que luego te afecte por otro lado. Y la verdad es que me ha ido muy bien no escuchar lo que se pueda decir de lo que hago, y creo que es lo más natural.

Yo creo que todos tenemos un grupo que nos cambia, musicalmente hablando, en mi caso podemos decir que La Casa Azul fue este grupo y por eso mi blog personal se llama 3martinisyartepop, ¿Recuerdas tu cuál fue ese grupo que te cambió?

G: Uff! Es que hacer afirmaciones categóricas sobre esto tiene el peligro de que luego lo pienses mejor y digas: ¡ay ostras pero luego aquel otro también!

Yo recuerdo algunos momentos en mi vida, pero lo que si que es cierto es que hay un momento súper claro en mi vida que es cuando escuché a Pizzicato Five. Fue un momento en el que pareció que todo tenia sentido y entendí muchas cosas, el desprejuicio que yo escuchaba en la música de un grupo así me hacia empalizar tanto y conectar tanto que entendí que muchas de las ideas que estaban en mi cabeza podían tener sentido y me ayudo a desarrollarme de una manera muy natural en la heterodoxia porque veía que había grupos que lo hacían de una forma como muy bien hecha también y que por lo tanto las cosas no dependían de si son ortodoxas o no, sino que depende de como uno las hace y como las hace dándole sentido propio. De pequeño también recuerdo que me cambiaron mucho The Beatles pero ya te digo, el momento de Pizzicato Five coincidiendo con un momento bastante culminante de mi adolescencia fue como una luz que se enciende y no se apaga.

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